Llevamos ya 15 años vendiendo libros por internet. Con la aparición del lector “Kindle” de Amazon en noviembre de 2007 empezaron grandes cambios respecto al libro y a su distribución. Desde entonces la venta de los libros impresos empezó a descender y la venta de libros digitales se dispararon.  Han pasado más de diez años y si bien el terreno se viene nivelando, la gente sigue leyendo aunque se cierren librerías y se imprima menos, porque la gente empieza a leer en digital.

En Perú, la gente lee, como en cualquier otro país. Debatir si lee poco o mucho, si lo que lee es bueno o no y si lee pirata o compra en una librería es inútil. Nada hará el estado, y muchos de nosotros, para que esto cambie. Los únicos llamados a hacerlo son los padres de familia y los profesores de nuestros hijos.

En el mundo, además, la gente lee en digital. Lo mas cerca de entender esto es imaginarnos leyendo en la pantalla de la computadora. Los mas “techies” lo hacen todo el día enviando y recibiendo esos incomprensibles mensajes de texto en sus smartphone.

Hoy quiero hablarles de leer libros electrónicos. Algo que hacen miles de personas en el mundo y cada vez más, muchos peruanos dentro y fuera del país.
Un libro electrónico, o ebook, es un libro como cualquier libro; un libro que cuenta historias, seduce con su ingeniosa manera de contarlas y que te hace remontar a tu infancia, conocer mundos cercanos o imposibles y que juega de una manera sorprendente con tu imaginación. No es ninguna novedad en realidad. Un libro electrónico produce en el lector los mismos efectos que ha producido toda la vida el libro que, gracias a la invención de Gutemberg, pudo difundir y masificar la palabra escrita en todo el mundo.

La única diferencia es que es digital, esto es, hecho con bytes y no con páginas, y que se lee en un aparato electrónico que se llama lector de ebook o ereader. Hay quienes leen en sus tablet, en sus propias computadoras o incluso, en sus celulares inteligentes, o smartphones. Yo leo en un ereader y puedo hacerlo durante horas, como cuando leía libros de papel.

No se trata de comparar un libro físico, con olor a tinta y papel, con un archivo electrónico; se vería tan mal como comparar la radio y la TV, o echarse un discurso sobre la conveniencia de ir al cine o ver una película echado en tu sofá. Se trata de ponerse a leer, simplemente, libros que tal vez no puedas comprar en la librería (si es que hay una cerca de tu casa), o aquellos que no volverán a imprimirse.

Ese mundo donde los libros no desaparecen nunca o se encuentran en una gran biblioteca universal, ya existe. Si entras a Internet, hay libros que puedes comprar u otros, de dominio público, que puedes descargar libremente.

El único problema -dicen los pesimistas- es que los ebook no se podrán prestar y, si lo haces, entonces nadie más los volverá a comprar. Pero los pesimistas producen urticaria y no deberías tenerlos entre tus amigos. Lo cierto es que el ebook ha venido para quedarse y no te quedará más que leer… y leer mucho mas.

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